"Porque cuando crees que las cosas no pueden ser de otra manera, coge la vida y te sorprende de nuevo"

martes, 26 de abril de 2011

Allá por el año... yo escribía en cuadernos de dos rayas

Este texto creo que es mi primer “monólogo interior”, pero inconsciente de que lo era. Debí escribirlo cuando tenía unos 12 o 13 años.


Me gustaría ser astronauta o presidenta del gobierno, o quizás inventora, aunque no sabría qué inventar. O actriz de televisión o muchas más cosas.
Siempre he querido ser alguien importante, alguien con poder como presidenta del gobierno, yo arreglaría el país en una semana. Bueno, tanto como en una semana, no lo creo pero (uff, como salgo yo de esta). Bueno, mejor ser cantante. Lo malo es que hay que tener buena voz, pero en fin.

Puedo ser astronauta, siempre me ha gustado ver las estrellas y saber cosas del espacio, tiene que ser divertido pisar la Luna. Sería algo que pocas personas lo hayan hecho. Yo podría ser la primera en pisar Marte, yo descubriría la manera de llegar hasa Marte sin ningún problema, pero lo malo es que hay que estudiar mucho y yo no me llevo muy bien con los libros. Apruebo, pero no soy de malas notas, soy más bien de notas como notables, bienes y pocos suficientes. Nunca me ha quedado una (buen, francés, pero no era obligatoria, era... cómo se dice, era de los que si quieres te apuntas y si no quieres no).

También sería guay si fuese inventora, pero claro, qué inventaría. Podría inventar la transformación de cosas en otras, como si de magia se tratase; inventaría una máquina por donde meteríamos, por ejemplo una naranja y que saliera agua. Yo podría inventar una máquina que hiciese agua, metiendo cuerpos sólidos, pero el gran dilema llega ahora: ¿cómo hacerlo? Creo que sería un poco complicado, ¿no? Eso de hacer aparecer agua, no sería buena idea, aunque mala no era.

Qué se podría inventar, hacer…
Creo que nada. Es mejor ser otra cosa.

Actriz, pero hay que nacer con eso dentro, creo, porque no creo que yo sea buena actriz, además tengo mucha vergüenza, aunque quién no. Si fuese actriz, debería aprenderme muchos diálogos, y lo más normal es vivir cerca de los estudios de televisión, porque si vives lejos, sería una lata eso de ir temprano, luego volver y todo eso.

Podría ser locutora de radio, aunque para eso hay que tener una voz bonita, cosa que yo no tengo y habría que estudiar periodismo, y normalmente los programas de radio se hacen en directo y yo el directo creo que no lo llevaría muy bien, aunque sería apasionante, lo malo es, por ejemplo, cuando al protagonista o a alguien que quiere dar su opinión o algo relacionado con el teléfono; y tú dices “¿Pablo de Jaén? ¿Sí? Parece que no está, bien sigamos…” Eso es lo malo porque si dices “bien, sigamos” ¿Cómo vas a seguir si es el que te va a decir la noticia? Y yo lo de improvisar soy malísima, pero mala, mala. Entonces qué hago. Lo normal es decir “Pon un poco de música” o “Vamos ha publicidad”. Esto sería la salvación, pero como tengas un mal día y la música o la publicidad no entre ¿qué haces? Yo me pondría tan nerviosa que me daría, allí mismo, un patatús o algo peor, por eso lo de locutora de radio no me valdría, aunque hay muchos profesionales que salen esas situaciones, pero como te quedes sin excusas ¿qué haces? Uno quedaría mal, porque siempre o casi siempre, lo que no se te ocurre es decir la verdad. Hombre, hay casos en los que la dices “Parece que hay problemas”, dices la verdad pero te entran unos nervios… y lo mismo con programas en directo que lo de presentador ya me dirás, porque es lo mismo, lo que pasa es que te ven que es peor.

Aunque es mejor cambiar de tema, o de profesión.

Yo quiero una profesión en la que yo pueda ser importante, en la que todo el mundo me admire, pero no es fácil, no tengo nada en contra de las demás profesiones, ¿no? Pero no sé…

A ver, yo lo que tengo claro es, no ser profesora. Yo las admiro mucho, pero lo peor es estar una cuarta parte de la vida en el colegio y estudiar para volver, eso me revienta. Aunque a quién le guste, bendito sea, las cosas como son, pero yo no me veo en eso, además, yo no tengo paciencia y si me pongo de profesora de preescolar o guardería ¡Adiós! Porque perdería los estribos, el caballo y todo lo que tenga, pero sigamos.

A ver, si fuese cocinera, aunque no sé cocinar, miro en las recetas y se acabó. Pero no me conviene, porque como se te caiga un plato o un vaso, te forman un escándalo y lo peor es si el bar no es tuyo, el dueño te forma una… Eso sí, hay dueños de locales y bares simpatiquísimos, pero seguro que pierden la paciencia si tú eres un poquito torpe o uno de peñón fijo, porque hay algunos que se atreven a hacer la ensalada, las patatas fritas, los filetes, el pinchitos, etcétera y se te forma un lío y todo eso por ser de piñón fijo, porque te crees capaz de hacerlo todo a la vez y no se puede.



Han pasado los años y aún no lo tengo claro.

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