YO PRESENTE: Ya te
vale, podrías haber pensado un poquito en mí.
YO DEL PASADO: ¿Qué?
¿Por qué?
YO PRESENTE: Porque no
has pasado ni un puto apunte a limpio.
YO DEL PASADO: Ah,
¿pero tenía que hacerlo?
YO PRESENTE: Hombre…
Ahora las estoy pasando canutas con los exámenes de junio a la vuelta de la
esquina, y están todos los apuntes en diapositivas o en folios desperdigados
por los cajones, carpetas diversas… Todo muy caótico.
YO DEL PASADO: Uf…
Pero yo qué sabía, pensé que sería mejor mirarlo con los exámenes cerca, así de
paso que pasas a limpio y ordenas, los miras y estudias mucho más entretenida
que solo leer y leer, ¿no?
YO PRESENTE: Pues
pensaste mal. No me va a dar tiempo.
YO DEL PASADO: Bueno,
no te agobies.
YO PRESENTE: Tú qué
vas a decir, si a ti ya no te afecta. Has vivido genial todo el curso, ¿no?
YO DEL PASADO: ¿Genial?
Anda que no me he hartado yo de ir a clase y cogerte esos “caóticos” apuntes,
de quedar y luchar para hacer trabajos en grupos, de hacer ejercicios para los
profesores, ir a tutorías…
YO PRESENTE: Sí,
bueno, algo de eso recuerdo. Pero tengo que pensar en el ahora, ¿entiendes? Que
tengo los exámenes de aquí a nada.
YO DEL PASADO: Mira,
yo que tú le dejaba el asunto a la “yo de septiembre”.
YO PRESENTE: Qué
egoísta eres.
YO DEL PASADO: Y como
tú no, le tendrás los apuntes bien preparaditos y ordenados para entonces.
YO PRESENTE: Uy,
quita, eso se lo dejo a la yo de agosto.
YO DEL PASADO: Pues
vaya veranito que le espera.
YO PRESENTE: Gracias a
ti.
YO DEL PASADO: Claro,
y a ti no. Estudia, en vez de tanta conversación contigo misma. ¿No tienes
amigos?
YO PRESENTE: Están
estudiando.
YO DEL PASADO: Qué
triste…
YO PRESENTE: Hm.